Cicatrices que escoges mostrar


Por: @PepitaPixel

Los tatuajes me resultan un tema feliz, pero a la vez es uno de esos ejercicios que incluyen mirar atrás, en retrospectiva. Para mí, los tatuajes son cicatrices que escoges mostrar, marcas de heridas que no se ven, parafraseando a la rubia esa que comparte mi afición por la piel rayada con tinta permanente.
Mis tatuajes son un recordatorio, una pared rayada, una mancha en la alfombra pero una mancha bonita, de esas que no te dan ganas de limpiar. Mis tatuajes son contratos, en cada uno me ligué a algo y en el mejor de los casos a alguien, por fortuna mi único alguien es Dios.
Mi primer tatuaje fue mi regalo de 18, quería marcarme, quería ser de alguien y escogí ser de ÉL. Me estrellé, literalmente, me tatué una estrella naval, de esas que usan en la marina. No me dolió, estaba concentrada en el placer que me produjo disfrutar del ardor. De esa sensación nueva que sería de ahí en adelante una de mis mas amadas experiencias, doler por amor.
Con el segundo me puse la soga al cuello, me escribí grande y dónde todos pudieran verlo, un versículo de la Biblia: Isaías 41:10 “No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desanimes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas siempre y no te dejaré nunca; te sostendré con mi mano derecha victoriosa”.

Hay otro tatuaje que durante meses no pude mirar. Me dolía y entonces lo omití, como si así desapareciera. Pero ahora no solo lo miro sino que también lo disfruto. Es una llave, la de mi corazón, esa que solo le sería entregada a mi último hombre, a mi primer amor. Nos tatuamos los dos y hoy somos marido y mujer. Valió la pena tener en mi piel escrito: “Esperaré por ti en Dios” porque funcionó, milagrosamente, funcionó. Este tatuaje lo tengo debajo de mis pechos, me roza las costillas y me dolió mucho.
Después vino otro tatuaje que me dio felicidad, me hizo sentir mujer. Fue en Buenos Aires, Argentina con Piraña, uno de los artistas mas prodigiosos del tatuaje en LA, y me hice una marinera Old School. La escogí porque hay que ser valiente para enfrentarse al mar, para no dejarse amedrentar por la tormenta. Y eso era lo que quería de mi en ese entonces, valentía para sobreponerme y para cambiar.
Hay otro que está en un lugar más visible, un poco arriba de mis muñecas. También tiene a un alguien, un alguien hoy ausente. De ese tatuaje entendí que no tienes control sobre los que llegan y mucho menos sobre los que se van. 
Cada uno es una catarsis, una transformación. En cada uno soy una mujer nueva y distinta, en unos soy Natalia y en otros Paula y así.
Fotos: Cortesía @PepitaPixel
*Si ud quiere contar su historia me puede escribir a @ricardoduranv ó ricardo.duranv@gmail.com incluyendo una foto y su cuenta de twitter si la tiene

Publicado el 24 de febrero de 2012 en Su tatuaje y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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