El tatuador de Calle 13


La historia de “papito” Lopez, un tatuador de Puerto Rico. Por: Noticel

Juan "papito" López. Foto por: Josian Bruno, Noticel

El Papito de los Tatuajes (galería)

Por: Melissa Solórzano García 29/01/2012 9:40 pm
Su pincel, una aguja con tinta, y su lienzo, cualquier parte del cuerpo que el protagonista de su obra escoja. Algunos de esos protagonistas se salen de lo común y corriente. Desde los integrantes de Calle 13 hasta reinas de belleza le han entregado pedazos de sus cuerpos para que los manipule de una forma que podría durar toda la vida. (Fotos: Josian Bruno/NotiCel)

Él mismo es su propio catálogo de obras andante, porque su propio cuerpo fue el primer lienzo en el que practicó.

Juan “Papito” López es un tatuador altamente cotizado que -desde los 13 años- sin saber mucho de este arte, se realizó él mismo su primer diseño. Dos décadas y un poco más después, ha aplicado tinta y aguja a muchos famosos, y gente común.

“A los 13 años me hice un tatuaje con una aguja que le cogí a mi mamá porque ella cose. Me hice una cruz que también se la hizo un amigo. Esa cruz representa algo importante porque a ese amigo lo mataron”, recordó López mientras tatuaba en el hombro a una de sus clientas fieles.
Desde entonces, supo que “quería tatuar” aunque “no sabía cómo funcionaba”. Fue a los 18 años que comenzó a plasmar su arte en algunos “panas desde la casa”. Al poco tiempo, surgió su primera oportunidad en una tienda de tatuar y el resto es historia.

“Un día fui al Viejo San Juan a pasear y entré a El Indio. En verdad ni fui a buscar trabajo, pero entré a la tienda y salí con trabajo”, recordó el joven de 35 años sobre su primera experiencia en el conocido salón de tatuajes de la vieja ciudad.

Esos primeros cinco años, detalló, fueron cruciales porque “aprendí mucho observando, trabajé con muchas máquinas viejas y muchas imágenes clásicas”. Según aseguró López, quien nunca había tomado clases de arte ni mucho menos para tatuar, “lo más que me ayudó fue dibujar” y el apoyo de Iris Cancel en la tienda.
De hecho, “Papito”, como le dicen de cariño, rememoró entre risas que cuando su padre le intentó poner en unas clases de pintura, “fui la primera vez y no quise ir más porque no me gustó el señor”.

Además de ser autodidacta, el artista, quien admira a maestros como Caravaggio y Alphonse Mucha, cree que heredó la creatividad de la ebanistería que siempre practicó su padre y de la costura que vive su madre. De hecho, en un principio su madre no aceptó la vocación que ahora es su motivo de orgullo.

Después de El Indio, trabajó en Zen Zala, Caza de la Raza y en Harisumi, donde estuvo por 10 años. Hace unos cuatro meses, en busca de un cambio, se movió para Color Conspiracy.
Aunque ha perdido la cuenta, López calcula que ha tatuado al menos unos 2,000 diseños y tal vez hasta más de 3,000. Entre las personalidades que ha tatuado, figuran los raperos Nicky Jam y Daddy Yankee, tres de los integrantes de Calle 13: René Pérez, (Residente),  Ileana Cabra (PG 13) y Eduardo Cabra (Visitante); el salsero Micheal Stuart, el vocalista del grupo Cultura Profética, Willie Rodríguez; la actriz argentina Soledad Fandiño y la ex Miss Universo Dayanara Torres.
NC: Pero, ¿qué es lo que te caracteriza y te distingue de otros tatuadores?

“No sé. Puede que sea el estilo de la línea, el grosor, la forma. Además, aunque cada uno trae su diseño, siempre le doy mi toque y la flores son mi trademark. Aunque no todos mis tatuajes tienen flores”.

NC: Entonces, ¿hay algo te que inspira?, insistimos.

“No. Me gusta la tranquilidad, trabajar en tranquilidad”.

NC: ¿A quién te falta por tatuar?

“Quiero tatuar a Ozzy Osbourne antes que se muera”, confesó.

NC: ¿Cuál ha sido tu mayor reto?

“Hace poco tatué a un periodista pero no puedo decir su nombre. Nunca había estado tan nervioso. Salió todo bien y duró como media hora pero creo que me puse así por lo que representa ese tatuaje para esa figura que siempre ha sido alguien de mucho respeto para mi”, relató.

En un futuro, no descarta montar su propia tienda de tatuajes. Aún así, su mayor ambición es vivir de las obras de arte que dibuja y pinta en óleo y tinta waterproof durante su tiempo libre mientras escucha la salsa de Ismael Rivera.

Publicado el 7 de febrero de 2012 en Artículos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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