Archivos Mensuales: febrero 2012

Siempre conmigo, Ma!


Por: Dani_Belmont

Siempre me han encantado las tatuajes y desde hace mucho supe que me iba a tatuar, pero siempre pensando que el primero debía ser importante. Tanto así, que duré como tres años decidiendo en qué sitio me lo iba a hacer. Pues no es fácil confiar en un desconocido y más cuando te va a hacer el retrato de tu mamá.

Compartí casi 10 años de mi vida con mi mamá, muy poco pero fue lo que me tocó. Así que un 31 de julio, fecha en que ella cumplía años, me tatúe en su honor y de esta forma tenerla siempre a mi lado, para que estuvieramos toda la vida, como debía ser para mí.

Menos mal confié en el tipo en que debía, y le agradezco que le haya dejado igual de hermosa. Todo gracias a Bossiski de Dr Calavera.

Te amo Ma, y siempre estás conmigo, no solo en mi corazón!

 

Foto: Cortesía de @Dani_Belmont

*Si ud quiere contar su historia me puede escribir a @ricardoduranv ó ricardo.duranv@gmail.com

Retrato de mamá


Por: Albert_ok

Tengo 2 tatuajes y desde que me hice el primero, supe que vendrían más. El primer tattoo que me hice, fue un dolor de cabeza para mi familia.  Fue hace 3 años y al principio solo me quería hacer un Mom  en el brazo, de tal modo que al revés se leyera Wow.

Pero me pareció una idea estúpida, así que le conté a mi mamá que me iba a hacer su retrato. No sé por qué, pero ella creyó que el tatuaje iba a ser del mismo tamaño de la foto original. Al final, mi mamá no me quiso acompañar, pero aún así me tatué y fue la sensación de dolor más placentera que he sentido en mi vida. En ese momento comprendí que después de uno vienen dos.

Cuando llegué a la casa, me sentí como la escoria de la familia, no me hablaron por un mes y mucho menos que me iban a dar dinero. “Se lo va a gastar en pendejadas y rayándose el cuerpo”, decían.

El año pasado me hice otro tatuaje en la pierna y tardé un año en contarle a mi familia. Finalmente, cuando les dije creí que la situación iba a ser similar a la anterior, y para mi sorpresa fue todo lo contrario, lo único que dijeron fue: “tienes que cuidártelos”.

 

Libros que inspiran tatuajes


*Estas imagenes fueron tomadas de http://pijamasurf.com, y quien es también autor del artículo “Top 5: Libros que inspiran más tatuajes”. Por lo tanto si el autor y dueño del artículo quiere que quite esta publicación por favor avisar.

En unas publicaciones anteriores hice un video con fotos de personas que deciden tatuarse personajes de sus películas favoritas, titulado “Tatuajes de Película”.

Y las personas que aparecen en esta nueva galería no se diferencian mucho de ellos. Pues estos decidieron tatuarse imagenes o fragmentos representativos de sus libros favoritos.

Además si quiere ver más tatuajes literarios visite http://www.contrariwise.org/

Cicatrices que escoges mostrar


Por: @PepitaPixel

Los tatuajes me resultan un tema feliz, pero a la vez es uno de esos ejercicios que incluyen mirar atrás, en retrospectiva. Para mí, los tatuajes son cicatrices que escoges mostrar, marcas de heridas que no se ven, parafraseando a la rubia esa que comparte mi afición por la piel rayada con tinta permanente.
Mis tatuajes son un recordatorio, una pared rayada, una mancha en la alfombra pero una mancha bonita, de esas que no te dan ganas de limpiar. Mis tatuajes son contratos, en cada uno me ligué a algo y en el mejor de los casos a alguien, por fortuna mi único alguien es Dios.
Mi primer tatuaje fue mi regalo de 18, quería marcarme, quería ser de alguien y escogí ser de ÉL. Me estrellé, literalmente, me tatué una estrella naval, de esas que usan en la marina. No me dolió, estaba concentrada en el placer que me produjo disfrutar del ardor. De esa sensación nueva que sería de ahí en adelante una de mis mas amadas experiencias, doler por amor.
Con el segundo me puse la soga al cuello, me escribí grande y dónde todos pudieran verlo, un versículo de la Biblia: Isaías 41:10 “No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desanimes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas siempre y no te dejaré nunca; te sostendré con mi mano derecha victoriosa”.

Hay otro tatuaje que durante meses no pude mirar. Me dolía y entonces lo omití, como si así desapareciera. Pero ahora no solo lo miro sino que también lo disfruto. Es una llave, la de mi corazón, esa que solo le sería entregada a mi último hombre, a mi primer amor. Nos tatuamos los dos y hoy somos marido y mujer. Valió la pena tener en mi piel escrito: “Esperaré por ti en Dios” porque funcionó, milagrosamente, funcionó. Este tatuaje lo tengo debajo de mis pechos, me roza las costillas y me dolió mucho.
Después vino otro tatuaje que me dio felicidad, me hizo sentir mujer. Fue en Buenos Aires, Argentina con Piraña, uno de los artistas mas prodigiosos del tatuaje en LA, y me hice una marinera Old School. La escogí porque hay que ser valiente para enfrentarse al mar, para no dejarse amedrentar por la tormenta. Y eso era lo que quería de mi en ese entonces, valentía para sobreponerme y para cambiar.
Hay otro que está en un lugar más visible, un poco arriba de mis muñecas. También tiene a un alguien, un alguien hoy ausente. De ese tatuaje entendí que no tienes control sobre los que llegan y mucho menos sobre los que se van. 
Cada uno es una catarsis, una transformación. En cada uno soy una mujer nueva y distinta, en unos soy Natalia y en otros Paula y así.
Fotos: Cortesía @PepitaPixel
*Si ud quiere contar su historia me puede escribir a @ricardoduranv ó ricardo.duranv@gmail.com incluyendo una foto y su cuenta de twitter si la tiene

Ave Fénix


Por: @SergioIchiari

Mi primer y único tatuaje me lo hice cuando estaba en el colegio. Fue después de cumplir los 18 años, y podría considerarlo como mi primer acto de rebeldía, porque a pesar de no contar con la aprobación de mi papá, le conté que me lo iba a hacer, y aunque no me apoyó, respetó mi decisión.

El tatuaje es un Fénix, animal que representa que por mal que uno esté, siempre puede renacer de las cenizas. Más que la belleza del mítico animal, lo que siempre me gustó y siempre me ha gustado es la simbología que representa. Alguien alguna vez  me dijo que el éxito es cuan alto rebotamos después de haber tocado el fondo, y eso es exactamente lo que representa el Fénix.

Eduardo, mi mejor amigo, me recomendó ir al sitio donde él se había hecho un piercing en la ceja. Fuimos y el tatuador,  me aseguró que todo el proceso que él manejaba era limpio, y sus precios me parecieron justos, por lo que no dudé en agendarme.

Volví el día de la cita y todo el proceso se demoró cerca de una hora, tal vez un poco más. La verdad no sentí tanto dolor, y además el dolor que uno siente es muy diferente a cualquier cosa. El tatuador me explicó que al final la piel se ponía más sensible entonces era probable que me doliera más, lo cual sucedió.

Desde ese entonces soy muy feliz con mi tatuaje y no me arrepiento para nada, aunque sí me hace falta retocarlo. Después de ese día y de mostrárselo a mis compañeros de curso, varia gente del colegio se empezó a tatuar, pero en los historiales siempre quedará que yo fui el primero de la promoción, y el resto, incluido el autor de este blog, son simplemente imitaciones jajaja.

Foto: Cortesía @SergioIchiari

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“I´d rather be flying”


Por: @marialezaca

Mi primera experiencia con tatuajes fue a los 13 años. Mi hermano (de 14 años en ese momento) quería tener uno y como mis papás nunca lo iban a dejar yo se lo hice. Armada de tinta china roja, verde y negra, aguja e hilo le hice en el antebrazo izquierdo un hongo que él había dibujado y que años después se lo retocó. Hoy tiene todos los brazos tatuados.
La segunda experiencia, y propia, es una frase que reposa en mi antebrazo derecho: “I’d rather be flying” . Muchos años tardé para decidir que ese era el tatuaje que tendría para siempre en mi cuerpo. En definitiva debía ser algo que marcara un momento de mi vida como la cicatriz de las cesáreas, la estría que me dejó el piercing que tuve de adolescente en el ombligo, o la cicatriz de mi cachete izquierdo hecha por un cachorro en mi infancia..

Después de un matrimonio, que duró más de lo que debió haber sido y una horrible separación, vi esa frase en un aeropuerto de aviones pequeños. Aunque es una frase de pilotos,  para mi representaba la persona que volví a ser luego de superar una dura etapa de mi vida, donde volví a tener mis alas propias, y de esa manera decidí que esa iba a ser mi cicatriz escogida.

Un sábado en la tarde fui con mi hermano a donde “el gato” su tatuador y en un par de horas después ya tenía mi tatuaje, con el cual hoy soy más yo, pues  mis cicatrices son lo que he vivido, son el mapa de lo que he recorrido y mi tatuaje es una de ellas.

Foto: Cortesía de @marialezaca

*Si ud quiere contar su historia me puede escribir a @ricardoduranv ó ricardo.duranv@gmail.com incluyendo su foto y su cuenta de twitter si tiene.

Tattoo, estigma social contra su economía


Este es un estudio que hizo El Economista de México, pero ¿será que en Colombia sucede lo mismo?

Por: Salomón Rodríguez / El Economista

*Si el autor o El Economista no está de acuerdo con esta publicación, avisar.

Seguramente ha visto una gama impresionante de tatuajes famosos o de famosos con tatuajes: David Beckham, Megan Fox, Lady Gaga, Angelina Jolie, Brad Pitt o el corazón que tiene en el brazo derecho la actriz Melanie Griffith con el nombre de su esposo Antonio Banderas. Son personalidades reconocidas y a los que, por lo visto, la vida les pinta bien: tienen fortuna y su vida parece ser exitosa.

Usted puede llegar a pensar “si a ellos les va bien, ¿por qué yo no?”. Sin embargo, esas personas no se enfrentan día a día con estigmas laborales que pueden poner en peligro su estabilidad en el trabajo.

Para Ana Orozco, consultora en imagen pública, las personas que tienen algún tatuaje se enfrentan a dos problemáticas al momento de acudir a solicitar un empleo.

“En primer lugar, algunas de las empresas tienen la percepción de que quienes portan un tatuaje han estado en la cárcel, y en segundo término, se cree que las personas que los portan consumen algún tipo de substancias prohibidas o ilegales”, comentó la especialista.

CON TATUAJE Y SIN CHAMBA

Al momento de buscar trabajo y ante el temor de no conseguirlo por tener una modificación corporal, se tiene que analizar bien el tipo de empleo que se busca, porque en algunos lugares puede ser un impedimento.

Para Maricela Alvarado Herrera, directora de Éxito Académico del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, el primer punto a analizar es la empresa.

“Se tiene que pensar si la organización donde se entrega el currículum comparte los valores del postulante, porque la empresa va a elegir personas que compartan su misma ideología”, aseguró la académica.

LAS MARCAS DE LA DISCRIMINACIÓN

A pesar de estar en pleno siglo XXI, los tatuajes causan mucho conflicto.

Las expertas consultadas coincidieron en que las personas que tienen estas modificaciones corporales son discriminadas de una u otra forma, además de que tienen que enfrentarse a las políticas de cada organización.

“Ciertas organizaciones tienen políticas de contratación, donde se incluye la imagen que para muchas empresas es muy importante, sobre todo en los campos laborales serios”, añadió Alvarado Herrera.

“Empresas que pueden parecer más serias, como instituciones financieras, no aceptan que las personas porten tatoos visibles. Al final de cuentas, los empleados son parte de la imagen de la empresa”, agregó Ana Orozco.

“Se debe replantear esto, porque puede haber una persona que se hizo un tatuaje de joven y es una eminencia como médico o en cualquier carrera”, agregó la especialista del Tec.

PIENSE BIEN ANTES DE HACERLO

¿Cuánto cuesta ponerse un tatuaje?

Para tomar la decisión de ponerse un tatuaje se deben seguir ciertos pasos para que después no se arrepientan de hacerlo.

Karem Martínez, directora general de la revista TatuArte en la Piel y propietaria del estudio Evolution Tatoo, comentó que en la actualidad el porcentaje de personas que se hace una modificación corporal es de 55% hombres y 45% mujeres.

“Los jóvenes menores de 30 años son los que más tatuajes se realizan; sin embargo, los mayores de 30 años invierten más tiempo y dinero al momento de escoger su modelo y lo eligen de mejor forma”, agregó.

Para determinar el costo de un tatuaje se toman diversos factores como el tamaño, diseño, zona del cuerpo, establecimiento y tatuador.

Martínez dijo que el cobro mínimo es de 400 pesos por un tatuaje y hasta 2,000 en una sesión. En Estados Unidos, estudios de tatuaje reconocidos cobran hasta 1,000 dólares por un grabado. El límite del costo del tatuaje es el límite de la piel misma, agregó.

¿CUÁNTO POR QUITÁRSELO?

Una vez que se tienen obligaciones laborales, esos tatuajes que alguna vez fueron su orgullo comienzan a estorbar y, en vez de levantar su ego, le impiden en algunas ocasiones acceder a ese puesto que tanto quiere. Sin embargo, invertir para quitárselos puede ser un fuerte gasto.

Claudia Gutiérrez, cirujana plástica, estética y reconstructiva de la Clínica de Manejo e Imagen Corporal del Hospital Médica Sur, comentó que el costo por eliminar un tatuaje depende del tipo de tatuaje, de los colores, la profundidad con la que se aplicó.

“El costo va en sentido del tamaño. Quitar un tatuaje de 3 centímetros tiene un costo por sesión de 2,200 pesos. Uno de entre 5 y 10 centímetros cuesta 3,000 pesos por sesión y una modificación corporal de entre 15 y 20 centímetros tiene un costo de 4,300 pesos. En este último caso, se requieren en promedio alrededor de ocho sesiones, es decir, cuesta hasta 34,400 pesos”, comentó la experta.

Dijo que la mayoría de las personas se quita los tatuajes en edad productiva, entre 20 y 30 años.

“Con el procedimiento se retira la tinta a 100%, lo que queda es como un fantasma, que no es notorio. En pieles blancas el fantasma es menos notorio”, dijo la cirujana.

Un punto más a tomar en cuenta para cubrir los tatuajes es el maquillaje. Uno de los más reconocidos es Vichy Dermablend, que demuestra en un video el poder de su fórmula al tapar completamente los tatuajes de un hombre de pies a cabeza. Tiene un costo promedio de 350 pesos un frasco.

EN NÚMEROS

EL CAMINO DEL COLOR

40% de quienes se tatúan investiga a profundidad el estilo que se va a poner en la piel.

tipos de borrado hay: encubrimiento, retoque, estiramiento, abrasión, escisión y láser médico.

formas existen para tatuar: amateurs, profesionales, traumáticos, y radioterapia.


Cuál es el mejor sitio para tatuarse en Bogotá


Me tatué siendo menor de edad


Por: @manuelgarciar87
 
Cuando yo tenía 14 años fui  con un amigo, dos años mayor que yo, a Vía Libre para preguntar qué requisitos debía tener tener para poderme tatuar y en todos me dijeron que tenía que ser mayor de edad, y que si no lo era me tocaba llevar un permiso de mis padres. 
 
Yo sabía que mis papás, a la edad que yo tenía, no me iban a dar el permiso por lo que se me ocurrió que mi amigo (que aparentaba ser mayor de edad) falsificara un permiso haciéndose pasar por mi hermano mayor  y así poderme hacer el tatuaje que quería.
 
El día que fui con mi amigo, me dieron muchos nervios y no tenía idea de qué hacerme. Vi la carpeta de los diferentes diseños, pero los que me gustaban costaban mucho, hasta que al final vi un tribal que tenía en la mitad la letra M, la cual es la inicial de mi nombre , Manuel y por eso escogí ese tatuaje para mí.
 
Foto: Cortesía de @manuelgarciar87
 
*Si ud quiere publicar su historia me puede escribir a @ricardoduranv ó ricardo.duranv@gmail.com
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Retocando tatuajes


Por: @Tefa_

Yo tengo seis tatuajes, aunque si cuento los que me he tapado con otros, vendrían a ser diez. Uno en cada brazo, tres en la espalda y uno en el pubis. El primero me lo hice a los quince años, era una Virgen de Guadalupe que después retocaron y quedó mal. Años después me lo tapé con una mariposa.

Siempre uso colores azul, negro y magenta. La mariposa que me tapó la virgen es la única que tiene otros colores. En 2003 me hice un dragón chino en el brazo izquierdo, ya retocado varias veces, porque entonces se decía erradamente que había que ‘reteñirlos’. Ahora está como en relieve y luego le pusieron como un borde azulado.

Mis tatuajes no tienen ningún significado en especial. Simplemente me los hago porque me gusta. Es de esta manera: veo una imagen y se me mete en la cabeza que me la quiero tatuar. Voy a Real Deal, acá en Medellín, cerca al Parque Lleras y pido cita con Ysh, un tatuador danés que se casó con una muchacha de acá y montó el negocio.

El primer tatuaje me lo hice en la única parte donde hacían esas cosas en Medellín, en 1998. Tavo fue quien lo hizo, era el novio de una compañera del colegio y el lugar se llamaba Dermographics. Ya no existe. Y el dragón del brazo izquierdo, me lo hizo John Álvarez, que se hace llamar John Tattoo. No me gusta su trabajo, pero de eso me di cuenta después de muchos años.

Fotos: Cortesía de @Tefa_

* Si ud quiere publicar su historia sobre sus tatuajes me puede escribir a @ricardoduranv ó ricardo.duranv@gmail.com

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